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julio 10, 2010 Comentarios

Piel, Cabello y Uñas en la Menopausia.

Dr. Santiago Palacios. Director del Instituto Palacios de Salud y Medicina de la Mujer. Madrid.

LA PIEL EN LA MENOPAUSIA

El envejecimiento de la piel comienza a partir de los 30 años y se intensifica entre los 40 y los 50. El estado de la piel depende de múltiples factores y aunque la herencia desempeña un papel fundamental, existen otros agentes determinantes a tener en cuenta, tales como los ambientales, la exposición al sol, el tabaco y el alcohol.

Durante la menopausia y post-menopausia se produce una atrofia progresiva de la epidermis, una disminución del contenido de colágeno de la dermis, una menor vascularización de la piel y una reducción de la secreción de las glándulas sebáceas. Todo ello hace que la piel adelgace, pierda su textura y se muestre más blanda y áspera. Pierde humedad y elasticidad, facilitando la aparición de arrugas.

Aunque no es posible delimitar hasta qué punto la disminución de estrógenos en la menopausia es responsable de los cambios que se producen en la piel, su influencia es clara, ya que la piel contiene receptores para ellos y puede metabolizar activamente estas hormonas. Los estrógenos aumentan el grosor de la piel y mantienen la humedad y la elasticidad cutáneas. Asimismo, los estrógenos influyen en la salud del cabello y de las uñas.

Lesiones de la piel

Algunas de las lesiones más frecuentes son:

  • Léntigo solar: manchas planas y parduzcas que aparecen en cara, manos y algunas veces espalda, en personas de edad madura, siendo el sol el principal responsable. Pueden tener un potencial maligno y deben ser siempre evaluadas por un especialista.
  • Queratosis seborreica: Más elevadas que los léntigos solares y de aspecto verrugoso, pero no son malignas. Aparecen en la cara y el tronco de las personas adultas.
  • Manchas rojas, debidas a la dilatación de los vasos sanguíneos.
  • Couperosis y telangiectasias: dilataciones de los pequeños capilares de la piel que a veces tienen forma de araña y se llaman “spiders”. Pueden aparecer aisladas o agrupadas en cara o escote, denominándose entonces Couperosis. Cuando la couperosis se asocia a granitos parecidos a los del acné se denominan rosácea y requieren además tratamiento médico asociado.
  • Angiomas: acumulaciones de capilares inmaduros que suelen aparecer en el nacimiento. Las manchas de vino de Oporto son angiomas planos que no desaparecen espontáneamente. Los hemangiomas (tumores benignos), que pueden ser rojos como una fresa y desaparecer a lo largo de la vida (hemangiomas capilares) o más violáceos (hemangioma cavernoso), que no desaparecen espontáneamente y suelen crecer con el paso del tiempo. Los puntos rubí o angiomas seniles son pequeñas malformaciones capilares que miden milímetros y afectan al tronco. Se asocian al envejecimiento cutáneo.

Tratamientos actuales

Los avances tecnológicos de los últimos años en dermatología han dado lugar a nuevas terapias láser muy eficaces para tratar todas las lesiones citadas anteriormente, así como estimular el colágeno dérmico para minimizar el poro dilatado, eliminar arrugas y dar frescura y firmeza a la piel. La gran ventaja de estos sistemas es que se obtienen óptimos resultados con pocas sesiones y se reduce considerablemente el tiempo de recuperación. Pueden emplearse en casi todos los tipos de piel y en cualquier parte del cuerpo. Entre ellos podemos citar la Luz Pulsada Intensa (IPL) y el Láser Fraccionado (LSFR). La base de estos sistemas consiste en penetrar en zonas muy concretas de la piel, micro-dañándolas, para que así el organismo realice el proceso de curación y se reestructure el colágeno. La luz pulsada es más suave, siendo más adecuada para el tratamiento de manchas y rojeces, mientras que el láser es más intenso y resulta más efectivo para la eliminación de arrugas.

CAMBIOS EN EL CABELLO

La cantidad de vello corporal y de cabello que tiene una persona está determinada por los genes. El buen estado del cabello va a depender también de otros factores, como la dieta, los tintes a los que ha sido sometido, el estrés, el cuidado que ha recibido, etc. Se estima que cada año son reemplazados 32.000 pelos, pero con el envejecimiento este proceso se ralentiza. Las fibras de cabello se hacen más pequeñas y tienen menos pigmento, de ahí que el cabello grueso de un adulto joven se convierta finalmente en un cabello delgado, fino y con canas. Así mismo, muchos folículos pilosos dejan de producir nuevos cabellos. Sin embargo, conviene saber que los efectos severos de caída del pelo (alopecia) suelen deberse, fundamentalmente, a problemas genéticos o a diversas enfermedades. Si la caída es importante, conviene acudir a tu médico para descartar alguna enfermedad causante de la misma.

Las mujeres presentan un patrón típico de pérdida de cabello a medida que envejecen (calvicie de patrón femenino). En ellas, el vello corporal y facial también se pierden, aunque los vellos que permanecen se pueden volver más gruesos. Algunas mujeres pueden notar una pérdida de vello corporal, pero pueden descubrir que presentan vello facial grueso, especialmente en el mentón y alrededor de los labios.

Cortar el cabello para reforzar su estructura, limitar el uso del secador y aparatos eléctricos, protegerlo del agua de la piscina y el mar, utilizar un champú adecuado y mantener una dieta sana y equilibrada,  son algunas recomendaciones para mantener un pelo adecuado, limpio y sano.

Cuidados de las uñas en la menopausia

La queratina es la sustancia básica de las uñas. Éstas crecen de una manera constante siempre que estén sanas. Las uñas también cambian con el proceso de envejecimiento: crecen más lentamente y se vuelven pálidas y frágiles; el color puede cambiar de traslúcido a amarillento y opaco. Las uñas, especialmente las de los dedos de los pies, pueden volverse duras y gruesas y encarnarse con más frecuencia; mientras que las puntas de las uñas de las manos se pueden partir. En algunas ocasiones, se desarrollan rebordes longitudinales en las uñas de las manos y los pies. Sin embargo, algunos cambios en las uñas pueden ser causados por infecciones, problemas nutricionales, enfermedad renal o deficiencia de hierro entre otros, por lo que es aconsejable consultar con el médico si las uñas desarrollan hoyuelos, rebordes, líneas, cambios en el contorno u otros cambios.

Al igual que en el caso del cabello, para mantener unas uñas sanas y bonitas es importante mantenerlas limpias y arregladas e ingerir una dieta equilibrada con aportes vitamínicos y minerales correctos. Conviene, además, limitar la exposición agentes químicos mediante guantes y utilizar frecuentemente cremas hidratantes para manos.

Instituto Palacios de Salud y Medicina de la Mujer. Madrid. http://www.institutopalacios.com

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