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junio 3, 2015 Comentarios

Bebé prematuro: aspectos emocionales y condiciones de crianza

Manuel acudió a mi consulta diagnosticado de agorafobia. Tenía 16 años y su madre le traía en coche, pues él se sentía incapaz de viajar en transporte público. Le gustaba pasear de noche. Se sentía bien en ese ambiente de calma y tranquilidad, sin gente. En una ocasión, me contó que su madre le había regañado por salir de casa de noche. Para salir de casa tenía que saltar una valla de un metro. Su madre le dijo: “Podías haberte roto una pierna y haberte muerto de frío sin que nadie te oyese”.

Manuel fue un niño prematuro. Ningún profesional había relacionado sus problemas emocionales con esta circunstancia. A lo largo de nuestras sesiones, pudimos ver cómo su madre desde que era pequeño le había transmitido que él era un ser frágil en un mundo peligroso.

El embarazo suele durar 38 semanas. Sin embargo, en algunas ocasiones el parto se adelanta y el bebé nace antes de lo esperado. Hablamos en ese caso de un bebé prematuro.

Para los padres, se trata de una experiencia traumática, pues la mayoría de las veces el embarazo iba bien y en pocas horas las expectativas en torno a la paternidad y maternidad cambian bruscamente.

Las experiencias emocionales en torno al nacimiento de un niño prematuro acompañarán a la familia toda la vida, influyendo en la crianza y en la propia identidad del niño. Los nueve meses que dura un embarazo no es sólo un periodo de tiempo en el que el bebé madura físicamente, sino que es el tiempo en el que los padres se preparan psicológicamente para la nueva situación.

Las restricciones en la alimentación y los cuidados de la salud entrenan a la futura madre en el cuidado del bebé y preparan para las necesidades y renuncias que acompañan a la nueva etapa vital. La irrupción del bebé prematuro rompe este proceso de adaptación hacia la maternidad.

EnAntes de tiempo’, se recogen muchas historias de mujeres que súbitamente se ponen de parto entre las 25 y 28 semanas de gestación. Apenas se les nota la tripa, y de repente el bebé ha llegado.

Muchas mujeres se sienten culpables. Repasan mentalmente lo que han hecho, buscando una causa que explique el parto prematuro. Pero lo cierto es que, en la mayoría de los casos, no la hay.

Nadie tiene la culpa. Comprender esto va a ser muy importante para la futura madre. Algunos padres tienen sentimientos de rechazo al ver a sus hijos recién nacidos. No son como los imaginaban. En lugar de un bebé regordete y sonrosado se encuentran con un ser diminuto, a menudo encerrado en una incubadora y cubierto de cables.

Temen encariñarse con el bebé por si no sobrevive. De nuevo la culpa: este temor les hace sentir culpables. Temen no saber cuidarlo. ¡Temen tantas cosas!

La falta de contacto físico dificulta el establecimiento del vínculo afectivo. En un nacimiento normal, la madre y su bebé están en constante contacto físico. Sin embargo, en los nacimientos prematuros se produce una separación brusca, pues el niño pasa del útero a la incubadora.

Ahora sabemos que el amor de los padres ayuda al bebé a salir adelante. Por eso, las unidades de neonatología están preparadas para ayudar a los padres a crear un vínculo afectivo fuerte. Los profesionales de las unidades de neonatología animan a los padres a pasar tiempo con su bebé, a hablarle y acariciarle. Y, si es posible, a amamantarle.

Cuando la lactancia no es posible, es muy probable que se pida a la madre que extraiga leche materna con ayuda de un sacaleches para administrársela al bebé. Además, las extracciones ayudan a que la madre mantenga la leche y pueda amamantarle más adelante.

Como consecuencia de nacer antes de tiempo, algunos de estos bebés desarrollarán secuelas importantes, que pueden ir desde parálisis cerebral y otros trastornos neuromotores hasta problemas sensoriales. Otros, sin embargo, podrán hacer una vida normal.

Tras días de incertidumbre, confusión, miedo, tristeza y mucho cansancio, los padres afortunados podrán llevarse a sus bebés a casa. Comienza entonces el momento de la crianza. Algunos padres están asustados cuando se llevan a su bebé. Temen no ser capaces de cuidar a esa criatura tan delicada. Para estos padres, cualquier dificultad revive el temor de los primeros días de vida.

Los bebés prematuros pueden presentar un desarrollo diferente de un bebé que ha madurado nueve meses en el útero. Por ejemplo, pueden tener un incremento del tono muscular. No se sabe muy bien por qué sucede. Es transitorio y desaparece sin más. Es importante que los padres tengan información sobre los problemas normales del desarrollo de un bebé prematuro. Esta información les ayudará a saber qué esperar y estar más tranquilos durante la crianza.

A menudo, los padres de bebés prematuros tienden a sobreproteger a sus hijos, llegando en ocasiones a generarles un sentimiento de indefensión que obstaculiza la exploración del mundo y el desarrollo autónomo.

Se ha encontrado una mayor tendencia a desarrollar problemas psicológicos en niños que nacieron prematuramente. Muchos de esos problemas tienen que ver con la sensación de indefensión que los padres transmiten a su hijo. Éste integra la experiencia de ser una persona frágil, con dificultades para desenvolverse en el mundo, lo que repercute en una mayor probabilidad de desarrollar trastornos de ansiedad y depresión.

Recomendaciones para los padres:

  • Recuerde que es normal tener sentimientos negativos ante la llegada de un hijo prematuro. El rechazo, la culpa, la tristeza y el miedo son emociones normales que irán desapareciendo con el tiempo.
  • Recuerde que en la mayoría de los casos se desconoce por qué el bebé ha nacido antes de tiempo, ¡usted no tiene la culpa!, no pudo hacer nada para evitarlo.
  • Siga los consejos de los profesionales de neonatología y pregunte todo aquello que le inquiete. Pregúntelo todas las veces que lo necesite.
  • Apóyese en las experiencias de las personas que están o han estado en la misma situación.
  • Infórmese de los problemas que pueden presentarse en el desarrollo de los bebés prematuros.
  • Intente transmitir a su hijo lo fuerte que fue saliendo adelante en una situación tan difícil.
  • Anime a su hijo a explorar el mundo, a valerse por sí mismo.
  • Si se presentan dificultades emocionales consulte con un profesional de la salud mental.

Recomendaciones bibliográficas de interés general:

Celia Arroyo

Psicóloga y psicoterapeuta


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