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diciembre 17, 2014 Comentarios

Amor y resiliencia: cuando la pareja nos ayuda a crecer

Celia Arroyo

Psicóloga y psicoterapeuta

Estamos asistiendo a uno de los peores momentos de nuestra historia reciente. En un país con 5,4 millones de personas en situación de desempleo, según datos de la EPA, donde los desahucios son noticias cada día, ¿qué papel juega la pareja en nuestra capacidad de sobrevivir a situaciones adversas? Dice el refrán que “cuando el dinero sale por la puerta, el amor salta por la ventana”. Sin duda la crisis hace mella en las relaciones de pareja y pone a prueba la calidad de nuestros vínculos afectivos. Pero, no es menos cierto que, en momentos difíciles, quien tiene una buena pareja cuenta con uno de los recursos más valiosos para salir adelante. El ‘buen amor’ nos proporciona un barniz de protección en lo que a salud mental se refiere.

Uno de los autores que más han estudiado esta cuestión es Boris Cyrulnik, neurólogo, psiquiatra y psicoanalista. Cyrulnik ha estudiado la resiliencia, es decir, la capacidad de las personas de sobrevivir psíquicamente a situaciones espantosas y recuperarse tras esos acontecimientos.

La gran aportación de Cyrulnik al estudio de la resiliencia es el papel que juegan las relaciones humanas en su desarrollo. Hasta hace poco tiempo en psicología se pensaba que los primeros años de la vida de una persona eran determinantes en su desarrollo posterior, que estábamos condenados a repetir el modelo de relación que habíamos vivido en la infancia, y si éste había sido malo, poco teníamos que hacer y lo que podía hacerse pasaba por buscar ayuda profesional, por la psicoterapia.

Es cierto que tendemos a buscar relaciones que nos son conocidas, porque lo conocido aunque sea malo nos da menos miedo que lo desconocido. En lo malo conocido sabemos desenvolvernos. En la elección de la pareja, la atracción por otra persona no es casual. En palabras del propio Cyrulnik: “Aquél o aquélla con quien yo me relacione lleva en él (o en ella) algo que dialoga con mi alma”. Pero en contra de lo que ha sostenido el psicoanálisis tradicional, cada nueva relación es una oportunidad de cambio. Dentro de este paradigma, la relación de pareja es la más intensa. Si bien todo encuentro con otro ser humano desvía nuestra trayectoria, los cambios neurohormonales que se producen en el enamoramiento aumentan la plasticidad del cerebro, por lo que las posibilidades de cambio aumentan exponencialmente.

La capacidad del amor para curar heridas y amortiguar el dolor ha sido llevada al cine por Isabel Coixet en ‘La vida secreta de las palabras’. La película cuenta la historia de Hanna, una superviviente de la guerra de los Balcanes que ha sufrido las torturas más atroces. La protagonista está prácticamente muerta en vida. Su dolor es tan fuerte que va por el mundo como un zombi: ésa es una de las manifestaciones del estrés postraumático complejo. Hanna decide aceptar un empleo como enfermera en una planta petrolífera. Allí conoce a Josef, que también tiene sus fantasmas y que ha quedado temporalmente ciego tras un accidente. Josef consigue que Hanna vuelva a reír, aunque sea por momentos. Poco a poco, se van enamorando. Hay una escena en la que ella le relata las torturas a las que ha sido sometida. Él pasa su mano por las cicatrices de Hanna y puede ver, a través del tacto, el horror que ella ha sufrido. El encuentro entre ambos despierta la esperanza y las ganas de vivir. No va a ser una relación fácil, nada borra semejantes secuelas, pero el amor plantea un escenario nuevo, una vida digna de ser vivida, una vida con un compañero en el que acurrucarse y descansar.

Como psicóloga que ha trabajado con mujeres supervivientes de la violencia machista, he sido testigo de las atrocidades que se cometen en el seno de las relaciones de pareja. Y, sin embargo, ¡qué gran paradoja!, si sobreviví profesionalmente a todas aquellas experiencias fue gracias al amor. A menudo las historias del horror están también cargadas de esperanza, en el camino hacia la salud mental siempre hay otro ser humano que sana las heridas del alma con su amor. No necesariamente se trata de una pareja, pero cuando lo es, pocas cosas transforman tanto a una persona como el amor de pareja. Cuando aparece el ‘buen amor’, el impacto sobre la salud mental es asombroso.

Otro ejemplo cinematográfico entrañable es el protagonizado por Jack Nicholson y Helen Hunt en ‘Mejor imposible’. Nicholson interpreta a Melvin, un hombre que padece un trastorno obsesivo compulsivo y que está enamorado de Carol, una madre soltera que trabaja como camarera. En la escena más famosa del film, Carol le pide a Melvin un cumplido y éste contesta: “Tengo una dolencia. Mi médico, un psiquiatra al que solía ir continuamente, dice que en el 50 o 60 por ciento de los casos una pastilla ayuda mucho. Yo la odio, son muy peligrosas, (…) y mi cumplido es que cuando viniste a casa aquella noche y me dijiste que nunca te… estabas allí, ya sabes lo que dijiste, mi cumplido para ti es que por la mañana empecé a tomar las pastillas (…) tú haces que quiera ser mejor persona”.

No son historias de Hollywood. La realidad supera a la ficción. En las consultas de psicoterapia hay Melvins y Hannas y, si el ‘buen amor’ puede ayudar a gente con dificultades tan severas, qué no podrá lograr con personas con más salud y mejores recursos. Uno de los factores de buen pronóstico para evaluar la capacidad de recuperarse de una persona es la calidad de sus vínculos afectivos. Quien tiene una relación de pareja saludable, cuenta con una protección sin igual frente a los obstáculos que la vida va poniendo en su camino.

Para reflexionar:

  • El amor es uno de los factores más importantes en el desarrollo de la resiliencia.
  • Tendemos a buscar patrones relacionales similares a los que establecimos con nuestras figuras de apego en la infancia, no obstante, cada nueva relación es una oportunidad de cambio.
  • Tener una buena relación de pareja es un factor protector de la salud mental y nos ayuda a afrontar las adversidades que se presentan en nuestras vidas, o por lo menos a minimizar el impacto de éstas.

Recomendaciones:

• Recomendaciones cinematográficas de interés general:

• Recomendaciones literaria para psicólogos y psicoterapeutas: – Cyrulnik, B.: El amor que nos cura. GEDISA


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